Enemigos de la piel
Los signos visibles de la edad son los síntomas de los cambios que han ocurrido bajo la superficie de la piel, como resultado de influencias externas nocivas. Estos factores externos producen radicales libres, los cuales son el principal enemigo de su piel. Éstos atacan y rompen la estructura de soporte de la piel, constituída básicamente de colágeno, fibras de elastina y elementos retenedores de humedad llamados polisacáridos. Los resultados de esta degradación son, líneas delgadas y arrugas, resequedad en la piel y tono disparejo de la misma, para nombrar solo algunos. A continuación, se exponen los factores que contribuyen al deterioro de la piel.
Sol
Aproximadamente el 80% del envejecimiento visible en la piel se da como resultado de la exposición a la luz solar UV. Esto significa que el sol y la luz del día tienen un mayor efecto en su piel que el mismo proceso de envejecimiento natural.
Envejecimiento Hormonal
Durante los 5 años siguientes a la menopausia, la piel pierde hasta un 30% de sus fibras de de colágeno, elementos responsables de la firmeza. Como resultado, la piel se adelgaza y se aceleran los signos de la edad en la piel. La piel no es lo suficientemente capaz de retener humedad, se reseca cada día más, las arrugas se profundizan y se vuelven más pronunciadas. La piel también se vuelve más propensa a los daños ocasionados por radicales libres ya que el proceso de renovación celular se desacelera.
Contaminación
Los contaminantes transportados en el aire tales como el polvo y las impurezas – presentes en la mayoría de medio ambientes modernos, especialmente en áreas muy pobladas o industrializadas – son muy nocivos para la piel.
Aire Acondicionado
Los interiores secos, con aires acondicionados o con calefacción central, deshidratan la piel, dejando la epidermis seca, escamosa y vulnerable. Esta deshidratación daña la función de barrera de la piel y promueve un incremento en la evaporización de la humedad dérmica.
Sueño
La falta de sueño conlleva a una apariencia con falta de brillo y círculos oscuros por debajo de los ojos (ojeras). La falta de sueño conlleva a que la piel sea más propensa a la aparición prematura de líneas y arrugas.
Estrés
Nuestras emociones pueden verse reflejadas literalmente en nuestra cara. Se ha demostrado que la ansiedad y el enojo, aumentan la producción de grasa en la piel, mientras que los periodos de calma, disminuyen significativamente dichos niveles.
Alcohol
Beber en exceso conlleva a la deshidratación de la piel y le roba nutrientes esenciales tales como vitamina A, B, C y minerales como el magnesio y zinc.
Fumar
Estudios han demostrado que fumar reduce el suministro de sangre a la superficie de la piel, restringiendo el flujo de nutrientes esenciales. Esto produce que la piel pierda brillo y se torne grisácea. Los fumadores tienden a tener una piel más delgada que aquellos que no lo son; por ende, su piel es más propensa a la aparición prematura de líneas y arrugas.
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